Está Bahía de Banderas en una espiral de violencia e inseguridad de la que será difícil salir – Opinión de Enrique Esparza Cisneros

 

A diferencia del vecino municipio de Bahía de Banderas, Nayarit, el trabajo realizado por autoridades municipales y estatales en Puerto Vallarta, ha contribuido a mantener su estatus como destino turístico seguro, pacífico y tranquilo.

El trabajo realizado en PV ha hecho que el puerto deje de estar en la lista de alertas que emite frecuentemente Estados Unidos, advirtiendo a sus ciudadanos no visitarlo ante determinados riesgos.

Sin embargo, lo que sucede en Bahía de Banderas afecta también a Puerto Vallarta, porque los turistas y las agencias de viajes nos ven como un solo destino, sin tomar en cuenta que tienen gobiernos municipales y estatales separados, que trabajan con estrategias de seguridad diferentes.

Los casos de violencia y delincuencia de alto impacto ocurridos recientemente en Bahía de Banderas le pega directamente a la industria turística de ambos lados del río Ameca.

Aunque Puerto Vallarta no tiene ningún “warning” (como le llaman los estadunidenses), y no está en esas famosas listas negras porque tiene mucha tranquilidad y la posibilidad de recibir a los turistas, lo que está sucediendo en Bahía de Banderas afecta a toda la industria turística de la región, como el caso de la turista canadiense golpeada en Bucerías por una pareja de delincuentes que asaltó su casa; o el caso de la regidora municipal a la que le robaron su camioneta; el caso del matrimonio de canadienses a los que les robaron su bolso (también en Bucerías); o el caso de los numerosos asaltos a cuentahabientes bancarios en diferentes lugares, en fin, todo eso le pega a la Riviera Nayarit y de rebote a Puerto Vallarta.

Los temas de seguridad y del medio ambiente son muy observados por las agencias de viajes y turistas extranjeros, y por mucha promoción que se haga en otros países, no habrá buenos resultados si en Bahía de Banderas y Puerto Vallarta las autoridades municipales no ponen atención en hacer las cosas bien contra la delincuencia y la preservación ecológica.

La reciente baja en las reservaciones de los “spring breakers» es una llamada de alerta, es un foco amarillo, que nos debe poner a trabajar en cuestiones de seguridad. Si hay que correr a los elementos policiacos que no sirven, hay que hacerlo ya; si hay que cambiar estrategias, hay que cambiarlas ya. No es posible que en Bahía de Banderas exista tanta delincuencia si al cuerpo policiaco se le ha dotado de tantas patrullas y recursos. Allí lo que está fallando es el elemento humano, los directivos, desde el presidente municipal (que es el que quita y pone director policiaco), hasta el comandante en cuyo turno y zona de trabajo ocurren los delitos. Y si falla el elemento humano en su trabajo, en sus estrategias (o por corrupción), se cae todo.

Es necesario ponerse a trabajar pero ya, porque estamos cayendo en una espiral de la que difícilmente podríamos salir después.

Comentarios