Fracasa Jaime Cuevas: no logra sanear la finanzas del Oromapas – Columna LA POLÍTICA DESDE EL VALLE – Enrique Esparza Cisneros

 

El presidente de Bahía de Banderas, Jaime Cuevas Tello, ha fracasado rotundamente en su intento de sanear las finanzas del Organismo Operador de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario de ese municipio (Oromapas), y para tratar de enderezar un poco el barco ahora está amenazando a las familias de menores ingresos con quitarles el vital líquido y llevarlos a juicio si no pagan sus adeudos.

De acuerdo con un boletín oficial emitido recientemente, la Junta de Gobierno de Oromapas de Bahía de Banderas (encabezada por el alcalde) acordó perseguir, acosar, reprimir con cortes de agua y enjuiciar a miles de familias pobres que no pueden pagar por el servicio, mientras que se hacen de la vista gorda ante el saqueo que sufre el propio organismo y el municipio por parte del Fideicomiso Bahía de Banderas (Fibba), que anticonstitucionalmente administra el servicio de agua potable y drenaje del rico fraccionamiento Nuevo Vallarta, y cuyos dividendos se pierden hasta llegar a las cuentas particulares de los amigos del gobernador en turno, colocados al frente del mencionado fideicomiso.

En el boletín emitido el pasado 21 de febrero se asegura que los usuarios morosos anteriores a 2013 suman un total de 4,964 cuentas y adeudan 102 millones 792 mil pesos. Indica el documento que buscarán obligar a esos usuarios a pagar sus adeudos con requerimientos y apremios con la amenaza del corte total del servicio y recontratación luego del pago del total del adeudo, «con posibilidad de negociar recargos y actualizaciones hasta cubrir el consumo atrasado.»

Lo cierto es que, desde su creación, el Oromapas se ha convertido en un barril sin fondo, de donde algunos de sus directores han salido millonarios al amparo de la impunidad y complicidad de los alcaldes, como sucedió durante las administraciones de los nefastos Rafael «La Rata» Cervantes Padilla y José «El Ratón» Gómez Pérez, en las que se perdonaron millonarios adeudos a empresas comerciales y turísticas a cambio de «moches» que no ingresaron a las cuentas oficiales, o mediante la contratación de «servicios de cobranza» con empresas fantasmas, tras las cuales se encontraban ellos mismos por lo que los pagos que hicieron fueron a parar a sus propias cuentas personales o a las de sus amigos y parientes, mediante triangulaciones ya descubiertas por la Auditoría Superior del Estado.

Así mismo, se ha denunciado frecuentemente el despiadado saqueo que significa la privatización del saneamiento de las aguas negras de los poblados y fraccionamientos del valle, mediante la llamada «mega planta de tratamiento de aguas residuales» ubicada en San Vicente (construida en el primer gobierno de Jaime Cuevas Tello y concesionada a una empresa en la que se involucra al propio alcalde y a uno de sus hermanos de nombre Juan), misma a la que religiosamente se le tienen que pagar 3 millones de pesos mensuales aunque su trabajo deje mucho qué desear debido a las constantes fallas que sufre por su viejo equipo y por negligencia de los propietarios.

Es decir, el Oromapas está concebido para ofrecer facilidades, privilegios, negocios y ganancias a los empresarios, amigos y políticos cercanos al alcalde en turno, ofreciendo migajas a los ejidatarios que han cedido sus redes de agua potable (20 metros cúbicos por ejidatario), y a los adultos mayores con descuentos soltados a cuenta gotas, mientras la Tesorería municipal debe estar subsidiando al organismo operador, mismo que si ya hubiera asumido la administración de las redes de Nuevo Vallarta, estaría en mejores condiciones financieras, sin tenener que aumentar las tarifas que se cobran a las familias de los poblados y fraccionamientos populares.

Analistas locales consultados sobre este tema aseguran que el Oromapas debe cambiar su esquema, para beneficiar a las familias de menores recursos económicos; debe enderezar su concepción proempresarial y cobrar más a los grandes consumidores de agua; también debe asumir la administración del servicio en Nuevo Vallarta, y pagar el saneamiento de las aguas residuales de la mega planta de San Vicente mediante servicio medido y no con cuota fija como se está haciendo actualmente. Sin embargo, todo lo que se puede hacer para mejorar el servicio y la administración del Oromapas deberá esperar hasta que haya un nuevo gobierno municipal, comprometido verdaderamente con el pueblo, y no como el actual, que sigue beneficiando a los pocos empresarios depredadores que se apoderaron del municipio y que han constituido una verdadera «mafia en el poder».

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